Navidad en Valencia: cómo vivirla como un auténtico indígena en 10 sencillos pasos

Micalet, Valencia

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La Navidad es el momento perfecto para desconectarse del móvil, salir a pasear y redescubrir la ciudad. Tan perfecto como cualquier otra época del año.

Aunque, algunos, a veces, necesitamos de excusas. Y esta época llena de celebraciones, rituales, momentos entrañables y compromisos sin escapatoria es el pretexto ideal para echarnos a la calle e impedir que el invierno nos acartone.

Por eso, vengan de China, Escocia o Filipinas, a los amantes de la Navidad les proponemos dejar de lado la versión prefabricada y homogénea de ella que muestran los anuncios y adentrarse en una gincana de 10 pasos a través de la que vivir las fiestas como un auténtico indígena valenciano.

Y, como siempre, si se os ocurren más, solo tenéis que compartirlas.

  1. Hay quien es más de belén y otros son de árbol. Y como en todo hay quien es incapaz de elegir y se decanta por los dos. Los fans del belén tienen dónde inspirarse. En estas fechas, Valencia se llena de ellos. Visitar los 40 m2 del Belén del Salón de Cristal del Ayuntamiento realizado por la Asociación de Belenistas de Valencia, es casi obligatorio. Como también lo es ir a ver el Belén napolitano del Museo Nacional de Cerámica de Valencia o el famosísimo Belén de Roca, en Meliana, con más de 7.000 figuras. Para acabar de componer el nuestro, en la calle Quart hay una tienda de las de toda la vida, Corchos Gómez, en la que podremos conseguir desde figuritas hasta listones de madera, pasando por los corchos… claro.
  1. Y a los que prefieren el árbol, ¿qué mejor que comprar en algún vivero de los alrededores de la capital un buen ejemplar mediterráneo que podamos replantar en cuanto acaben las fiestas navideñas? Así volveremos a recorrer la huerta al ir en su búsqueda y en la Devesa seguro que nos aconsejan sobre el mejor lugar para devolverlo a su hábitat.
  1. La flor de Pascua llegó de México para convertirse poco a poco en un básico en la decoración navideña de nuestras casas. Podemos hacernos con una en las floristerías de la plaza del Ayuntamiento.
  1. En cuanto a los adornos navideños, si son para el belén o para el árbol, mejor recorrer los diferentes mercados de artesanía que se instalan en la plaza de la Reina, en las calles aledañas al Mercado Central, o para los más modernos, el del Mercado de Colón. Pero si se trata de algo tan efímero como el cotillón de Nochevieja, ir de ruta por los bazares chinos parece que se va convirtiendo también en una tradición muy navideña.
  1. Y como no sólo de adornos vive el hombre, haya en la mesa puchero con pilota, canelones, cordero o rape en salsa, lo que no faltará nunca son los turrones. Mejor aún si son artesanos. En Valencia, el problema no es encontrarlos, sino decidir dónde comprarlos. El Mercado Central siempre es un buen comienzo. A partir de ahí, no está de más dejarse caer por los templos del turrón en la Calle Sombrerería (Turrones Ramos) y la calle Garrigues (Turrones Galiana). O bien, buscar algunos de los mejores mazapanes en la pastelería Los Ángeles en la Calle Antonio Juan del Cabañal.
  1. En las cenas de Nochevieja, las reinas son las uvas. Aunque hay quien se pone innovador y decide readaptar la tradición a la terreta y zamparse doce gajos de mandarina, en vez de doce uvas, aunque sean más susceptibles de atragantarse. Por si esto sucede, no está de más tener a mano una buena copa de cava de Requena, la única DO Cava de la Comunidad Valenciana. Uvas, mandarinas y cava los conseguiremos en el Mercado Central o en cualquiera de los mercados municipales, santuarios de visita obligada también en Navidad.
  1. Y en Reyes, podemos recorrernos todos los hornos del barrio hasta dar con el Roscón más suculento, o volver a casa con una Casca, el dulce típico de la noche de Reyes valenciana hasta que el Roscón apareció en el mercado, allá por los años sesenta. Hecha de azúcar, almendra, huevos, canela y raspadura de naranja y de limón, y rellena de yema confitada, boniato o incluso calabaza, la Casca no esconde ningún regalo en su interior. Quizá ese pequeño detalle fue el que la condenó.
  1. Las Navidades son esa época del año en la que no hace falta justificarse por comportarse como niños. Aprovechadlas pues para ir a la feria y regalaros un viaje en la noria para ver la ciudad desde lo alto o acompañar a algún pequeño en el tren de la bruja o el tiovivo y dar rienda suelta a la nostalgia.
  1. Otro clásico es el circo. Hay varios en Valencia, todos ellos sin animales, desde que el ayuntamiento los prohibió. El Gran Fele, fue el primero en la ciudad en cambiar los elefantes y los leones por el teatro y la danza, así que es una gran opción para estos días de fiesta.
  1. Y para el final, la experiencia que permitirá a los amantes del running, antes llamado correr, que en Valencia son legión, lucir los regalos navideños y el disfraz del bazar chino, quemar las calorías del turrón y la casca y compartir un recorrido por los mejores monumentos de la ciudad con diecisiete mil personas más: la San Silvestre. Quienes prefieran no castigar su cuerpo, siempre pueden mirar y hacer la digestión navideña en paz.

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