Las bandas de música: el tesoro que hace única a Valencia (y una propuesta para lucirlo más)

Ateneo musical del Puerto

Compartir

Aunque a simple vista (u oído) no lo parezca, Valencia está llena, ¡plagada!, de músicos. ¿Pero dónde andan? Los músicos son esa especie que parece que olvidamos hasta que se acercan las Fallas, o alguna otra fiesta popular. De repente reaparecen interpretando El Fallero, Paquito El Chocolatero o Amparito Roca y transformando un soso desfile de gente, una manifestación, en un festivo pasacalle. Y ahí sí, empezamos a valorar su arte.

Entonces algunos músicos se enfadan un poco, porque esa parte, la de ser los amenizadores de un desfile, es quizás la que menos les gusta, la punta de un iceberg lleno de horas de ensayo, de estudio, de conciertos, lleno de Mahler, de Johan de Meij, de Asins Arbó…

Según un estudio de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat Valenciana, en nuestro territorio contamos con 40.000 músicos, 60.000 alumnos de escuelas de música y 200.000 socios de sociedades musicales. Con estas cifras, no es difícil imaginar que, cuando uno pregunta, en Valencia salen músicos y amantes de la música hasta de debajo de las piedras.

La realidad es que estos, los músicos, suelen tener una doble vida. Como los más admirados superhéroes, de día andan en otras cosas, ejerciendo profesiones de lo más variopintas, y de noche (suelen ensayar de noche) o cuando la ocasión lo requiere, se transforman -oboe, trompa, saxo, platillos en mano-, en intérpretes.

En una época en la que las extraescolares se reducían a fútbol o música. Esta última era la opción escogida por algunos. Bien por seguir una saga familiar (en Valencia, esto de ser músicos viene de antiguo), bien por ser menos física que el fútbol. Las chicas, entonces, no tenían elección. Era música o música. En la actualidad, donde hay tantas opciones para elegir como niñ@s ávid@s de actividad, los conservatorios y escuelas de música no han perdido fuelle. Es más, ahora ofrecen clases no sólo para los más jóvenes sino también para adultos y cada vez son más los que se atreven con el “nunca es tarde”.

El objetivo último suele ser llegar a formar parte de una banda. Bajo este tipo de agrupación sinfónica de instrumentos de viento se esconde el lugar perfecto para aprender algunas de las verdades esenciales de la vida, como la de que trabajar en equipo siempre es más enriquecedor que ir de solista, aunque esto segundo luzca más; que la convivencia no suele ser fácil; que la rivalidad ha de ser siempre sana y que hay que saber perder; que conseguir algo (ya sea ganar un certamen u organizar un viaje a Kerkrade) requiere de un gran esfuerzo; que es igual de importante el que toca una nota como el que se encarga de ayudarle a pasar la página de la partitura.

Las bandas son también un templo del mindfulness, eso que ahora está tan de moda. Hacer música lleva a estar sólo en el presente, a concentrarse en cada nota, a no pensar en nada más.

Como nos suele pasar, los de fuera se han dado cuenta de que Valencia es una mina y han tenido que venir de Berklee a demostrarnos que ese patrimonio que aquí crece casi de forma espontánea y natural, esa fuente de talento que, por cercana y conocida, aquí damos por sentada y dejamos de valorar como se merece, puede ser la clave para hacer de Valencia una ciudad más cosmopolita, más floreciente, mejor.

Los amantes de la música, que son muchos, viajan a Viena a escuchar a las grandes orquestas, a Londres y Nueva York a ver los mejores musicales, a Praga, donde uno puede pagarse sin mucho problema una noche en la ópera… ¿y por qué no a Valencia?

Quizás es que aquí la música, las bandas, en el día a día no se ven… La mayoría de sus componentes están muy ocupados estudiando otras carreras, ejerciendo otras profesiones, porque de la música, en este país, no se vive.

Una idea. Si como afirma ese informe de la Federación de Sociedades Musicales, contamos con 1.075 bandas, 174 orquestas, 233 coros, 133 grupos de cámara, 52 big bands y 19 grupos de tabal i dolçaina, y si cada una de estas formaciones tocara o cantara un solo día en la Plaza del Ayuntamiento (por ejemplo), tendríamos cubiertos cuatro años y medio de música diaria en el centro de la ciudad. Puede que así nos acordáramos de la importancia de nuestros músicos no sólo el día de la Ofrenda.

EN LA FOTO: Banda municipal de Valencia en un desfile del Certamen. © Ateneo Musical del Puerto de Valencia

SÍGUENOS EN FACEBOOK

Lee la historia del escocés que quiso convertirse en valenciano y descubre algunos de sus retos:

El escocés que nos retó a encontrar 99 cosas que hacer en Valencia (además de subir al Micalet)

Socarrats: el curioso origen de una cerámica que se hizo un hueco en las casas de Valencia

La Valencia árabe: esto es lo que queda de un pasado borrado

Cómo hablar del clima en Valencia: manual para entenderse en la ciudad con el “mejor tiempo de Europa”

El largo periplo que convirtió al Jardí Botànic en un oasis en el centro de Valencia

Riada del 57 en Valencia: los grandes cambios (y las pequeñas señales) que dejó la famosa riuà

¿Qué tiene que ver la mocaorà de Valencia con un decapitado que caminó kilómetros sin cabeza?

El extraño fenómeno de la cripta de Valencia en la que solo entra el sol una vez al año

Los mejores barrios de Valencia donde hacerse el moderno sin pasar por Russafa

¿Qué hizo Valencia con el manicomio más antiguo de Europa?

Los Chalets de los Periodistas y más ejemplos de la Valencia que quiso unir lujo y vivienda social

Ruta del bakalao: 30 fotos de los restos de algunas discotecas legendarias de Valencia (y un poco de nostalgia)

Graffiti en Valencia: 30 fotos de obras singulares que hay que salir a buscar en la ciudad

Por qué Valencia derribó sus conventos y la insólita historia de la iglesia que se movió piedra a piedra

El sorprendente botín que Valencia se resiste a devolver a los franceses

El gráfico que te ayudará a entender los entresijos del Tribunal de las Aguas de Valencia

Las claves para tomar la gran decisión en Valencia: ¿Torres de Serranos o de Quart?

Cómo entrar al jardín secreto más popular de Valencia

Cómo llegar al sorprendente rincón donde Valencia se vuelve aldea

Compartir