¿Torres de Serranos o de Quart? Las claves para tomar la gran decisión en Valencia

torres serranos valencia

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Dime con quién andas y te diré quién eres. Entre las Torres de Serranos y las Torres de Quart, ¿con cuál te quedas? Es cuestión de gustos, pero los gustos nos definen… así que antes de contestar, habrá que pensarlo bien.

En 1865, el gobernador civil, Cirilo Amorós, ordenaba derribar las murallas de Valencia. Con esta medida pretendía, por un lado, ganar espacios en una ciudad vieja asfixiante y abrirla a un nuevo ensanche donde acoger a una población cada vez mayor, y por otro, dar trabajo a los numerosos obreros que se habían quedado sin empleo tras la crisis de la industria de la seda.

Las viejas murallas, levantadas cinco siglos antes, contaban con cuatro grandes puertas: la de Serranos, orientada al norte; la del Mar, al este; la de San Vicente, al sur; y la de Quart, al oeste.

A estas cuatro, se añadían otras nueve más pequeñas, los llamados “portals xics”: el Portal dels Jueus, el Portal de Russafa, el Portal de los Inocentes o de Torrent, el Portal del Coixo o de les Setze claus, el Portal dels Tints, el Portal Nuevo o de San José, el Portal de la Trinitat y la Puerta del Real.

Tras la orden del gobernador, todas las puertas se derribaron, excepto dos, cual ninots indultats de una falla: las puertas de Serranos y las de Quart.

Ambas, ya huérfanas de la muralla y habiendo perdido su poder de ejercer el derecho de admisión a la ciudad, fueron reconvertidas en torres, en un intento, quizás, de dotarlas de una nueva y digna categoría.

Se diría que las Torres de Serranos, siempre tuvieron una mayor consideración entre los valencianos.

Se construyeron en 1392 y por tanto son las más antiguas. Imponentes y delicadas a la vez, constituyen un bello ejemplo de la arquitectura del gótico civil.

Fueron testigo de ceremonias y entradas oficiales de embajadores y de reyes, ya que, cuando la muralla aún cercaba Valencia, se las consideraba como el acceso principal a la ciudad.

También tuvieron un importante papel durante la Guerra Civil Española, protegiendo entre sus muros las obras maestras del Museo del Prado.

Hoy en día, tras haberse sometido a una limpieza -considerada por algunos excesiva- relucen como nuevas y cada año convocan, al caloret de sus almenas, a miles de valencianos que celebran La Crida, el acto que marca el inicio de la fiesta fallera.

torres quart valencia

Las Torres de Quart, son las segundas de todas las listas, las que descartamos aconsejar al turista si este va con poco tiempo. De mitad del 1400, las de Quart son unas torres bastas, casi sin decoraciones.

Sus gruesos muros están marcados por las huellas de los impactos de los cañonazos de la Guerra de la Independencia, como quien tiene viruela.

Y por su arco de medio punto no entraban embajadores ni reyes, sino la cal de la que se proveía la ciudad.

Su piedra, a pesar de la restauración, conserva un color ennegrecido, por el paso del tiempo y el paso de los coches frente a ellas, día tras día. Las Torres de Quart son un monumento que se ve de paso.

Puestos a elegir, en Valencia hay quien se decanta por la belleza innegable de las Torres de Serranos, por su piedra limpia, por su relevancia histórica, por su emplazamiento privilegiado.

Y hay otros que prefieren ese atractivo robusto y más difícil de apreciar de las Torres de Quart, con sus defectos, con sus heridas a la vista, con toda su autenticidad.

Sea como sea, hay que posicionarse, ¿Torres de Serranos o de Quart?

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