"Açò és or, xata" y otras historias que contar en la horchatería más antigua de Valencia

Santa Catalina, Valencia

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Mesas de mármol blanco con pies de forja, camareros vestidos con uniforme negro, paredes forradas de murales de cerámica de Manises en los que Jaume I llega a Valencia, un huertano prepara una paella de leña o un cazador dispara a un coll verd –esto lo imaginamos porque el ave queda fuera de campo- desde una barca en la Albufera…

Bienvenidos a la Horchatería Santa Catalina, situada a los pies del campanario de la iglesia del mismo nombre.

El tiempo pasó de largo por este local “con más de dos siglos de historia”, como orgullosamente reza el cartel de la entrada.

Durante años, uno era de Santa Catalina o de El siglo, su competidora más directa y ubicada justo enfrente. Compartían calle, entrada azulejada, vetustez y encanto. Pero El Siglo, fundada en 1836, cerró sus puertas en 2014 dejando a Santa Catalina como baluarte de las horchaterías centenarias en la ciudad.

Entrar en Santa Catalina es sumergirse en un mundo donde señoras de pelo enlacado y pendientes de perlas mojan fartons y beben horchata, niños felices mojan fartons y beben horchata y turistas orientales mojan fartons y beben horchata.

Si hubiéramos llegado a este establecimiento en 1909 habríamos podido ver a la infanta Isabel –hermana del rey Alfonso XII- haciendo lo mismo. De eso se trata, de integrar a base de leche de chufas.

“Llet de xufes”, como le respondió –cuenta la leyenda- una joven a Jaume I cuando éste, recién conquistada Valencia a los árabes, le preguntó qué era aquel refresco sabroso que ella le había ofrecido.

El monarca, que tenía una gracia y un desparpajo impropio para los de su condición, le contestó: “Açò es or, xata”.

De este modo nació el nombre de la popular bebida y así se ha transmitido a través de los siglos. Si no, pregúntenle a cualquier valenciano.

Sin ánimo de derribar el mito, y después de haber hecho una búsqueda sencilla del origen de la palabra, lamentamos decir que su etimología es menos divertida.

Parece ser que “horchata” viene de “orzata”, palabra italiana que designa una bebida similar elaborada a base de cebada, “orzo” en italiano.

Sí, a nosotros también nos decepcionó. Por eso recomendamos que no se lo cuenten a nadie y sigan difundiendo la historia de Jaume I y, como buenos valencianos, juren y perjuren que esa es la verdadera historia.

*Aviso para aquellos a quienes no les guste la horchata: en Santa Catalina, así como en casi todas las horchaterías de Valencia, se pueden tomar un chocolate con churros o un granizado de limón. Aunque parezcan menos “valenciano” no impiden disfrutar del ambiente.

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