El extraño fenómeno de la cripta de Valencia en la que solo entra el sol una vez al año

San Miguel de los Reyes, Valencia

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Dicen que sólo pasa una vez al año, durante una media hora escasa. En la pequeña cripta de uno de los monumentos menos transitados de Valencia, el Monasterio de San Miguel de los Reyes. 

Por eso, desde hace algunos años, cada 29 de septiembre -día de San Miguel-, un nutrido grupo de curiosos madruga para coger un buen sitio en ese lúgubre y reducido espacio y espera paciente a que se produzca el fenómeno, si el tiempo no lo impide.

Los flashes de las cámaras de fotos y la luz de los teléfonos móviles iluminan de forma intermitente el lugar e impiden saber en qué momento exacto la oscuridad de la cripta se vuelve penumbra. Dicen que ocurre unos minutos después de las nueve y media.

Poco a poco los rayos de sol empiezan a colarse por la única ventana de la cripta y sobre las baldosas blancas y negras de la parte izquierda del suelo se dibuja un haz de luz.

Justo allí, dicen, bajo ese haz de luz, se encuentran los restos de Germana de Foix, virreina de Valencia, segunda esposa del rey Fernando el Católico (tras enviudar éste de Isabel de Castilla).

Tras la muerte de Fernando, se dice que Germana mantuvo una relación con el emperador Carlos I de España (y V de Alemania). El amor entre abuelastra y nieto podía ser visto como “incestuoso”.

El emperador, quizá para ocultar esa relación, la “obligó” a trasladarse a Valencia y a casarse con Juan de Brandemburgo, primero, y con otro Fernando, el Duque de Calabria, después.

Un monasterio para la virreina

San Miguel de los Reyes, Valencia     San Miguel de los Reyes, Valencia

La ventana por la que entra el rayo de sol a la cripta vista desde fuera y el claustro de San Miguel de los Reyes. 

Germana de Foix, convertida en virreina de Valencia, se instaló en el Palacio Real junto al Duque de Calabria. Bajo su auspicio se celebrarían allí numerosas manifestaciones festivas, literarias y musicales, lo que le valió la fama de frívola. El calificativo de represora se lo ganó a base de sofocar sin piedad los alzamientos populares de los agermanats contra la nobleza.

La virreina murió en Llíria en 1538 dejando por escrito su voluntad de ser enterrada en un monasterio de la Orden de los Jerónimos, la Orden favorita de su antiguo amante —el rey Carlos I—. Pero había un pequeño problema: en Valencia, en esa época, no existía ningún monasterio jerónimo.

Para cumplir su voluntad, su viudo el Duque de Calabria promovió la construcción del monasterio de San Miguel de los Reyes sobre lo que había sido el monasterio cisterciense de San Bernat de Rascanya y anteriormente, la alquería árabe de Rascanya. Las obras comenzaron en 1548 pero el Duque no llegaría a verlo terminado, pues fallecería dos años después.

Todo su patrimonio pasó a la orden de los Jerónimos para terminar las obras del nuevo y enorme edificio (que duraron todo un siglo). Sus restos mortales y los de su esposa Germana de Foix se situaron en unas hornacinas a ambos lados del altar mayor de la iglesia del monasterio.

La cripta o panteón no se realizaría hasta 1648. En ella se construyeron dos enormes mausoleos con sendas urnas en mármol negro y el escudo de Germana de Foix y del Duque Fernando de Calabria, en mármol blanco. En 1804 los cuerpos de ambos fueron trasladados a la cripta, sin embargo, se sabe con certeza que los cuerpos no están en los mausoleos, ya que estos son compactos, sino que se enterraron bajo el suelo.

Así lo indica, según la tradición, ese rayo de luz que se cuela por la ventana de la cripta cada día de San Miguel y que no ilumina el mausoleo, sino el pavimento.

Entre los visitantes que se congregan para ver el fenómeno, hay quienes esperan conseguir ver la sombra que proyecta la verja en forma de cruz de la ventana, pues dicen que es esa cruz la que marca el punto exacto donde se halla enterrada Germana de Foix.

Algunos parten, desencantados, en busca de otras  maravillas por los imponentes claustros de un monasterio que luego fue presidio nacional (hasta la no tan lejana fecha de 1966) y ahora sede de la Biblioteca Valenciana. Tanto su historia como su arquitectura lo convierten en un lugar de visita obligada, y no solo el 29 de septiembre.

Y sí, para los escépticos, exploraciones recientes hechas con geo-radar confirman que bajo el suelo de la cripta de San Miguel de los Reyes hay cuatro cuerpos. Según estudios realizados, pertenecen a Germana de Foix, al Duque de Calabria y a dos hermanas del duque.

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