Oficios medievales que dan nombre a siete calles de Valencia y que te costará identificar

tapins

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Para aquellos valencianos que viven en los alrededores de la capital, venir de compras a Valencia es una actividad de ocio (o una obligación) que se practica habitualmente. Por eso, conocen al dedillo dónde hay que ir, dependiendo de lo que uno ande buscando.

¿Zapatos? A la calle Don Juan de Austria. ¿Una antigüedad? En la calle de las Avellanas. ¿Telas? A Barón de Cárcer ¿Vestidos para ir de boda? Si eres la novia/el novio, a la calle en Sanz; si vas solo de invitad@, a la calle del Convento de Santa Clara. ¿Que la boda es muy pija? Entonces hay que buscar en la zona de Poeta Querol y la plaza del Patriarca. Y qué decir de la “calle de las cestas”… Seguro que hay quien ignora que en realidad su nombre es calle músico Peydró.

Esta concentración de cierto tipo de comercios en una zona determinada de la ciudad viene de antiguo. Sólo hace falta darse una vuelta por los alrededores del Mercado Central o de la plaza Redonda para comprobarlo.

LOS GREMIOS

Allí, algunas calles siguen llevando el nombre de los oficios a los que se dedicaban los artesanos que las habitaban en la Edad Media. Entonces se fabricaba y se vendía en el mismo taller y la materia prima no podía estar muy lejos. Además de agruparse en un mismo espacio, artesanos y comerciantes se unieron en gremios para tener un mayor control de la producción y del número de trabajadores, establecer los precios y velar por la calidad de los productos.

Era el gremio quien se encargaba de comprar la materia prima para todos sus artesanos y de repartirla entre ellos de forma equitativa o de recaudar los impuestos.

Como se financiaban con las cuotas que pagaban los artesanos que lo componían, cuando estos se ponían enfermos o morían, el gremio se hacía cargo de los gastos del médico, del funeral o de mantener a los huérfanos y seguir formándolos en el oficio. Cada gremio fue convirtiéndose así en una especie de gran familia.

Y por lo que nos cuentan los nombres de las calles, en Valencia, esas “familias” debieron de ser muy numerosas. Hoy, casi todo lo que adquirimos está perfectamente terminado y ensamblado en el escaparate de una tienda, así que podemos jugar con el callejero de la ciudad y dejarnos sorprender con actividades y oficios de los que quizás nunca habíamos oído hablar, bien porque desaparecieron, bien porque los que aún los realizan se encuentran a miles de quilómetros de nosotros.

Estos son siete de los oficios que dan nombre a las calles de Valencia y que más lejanos pueden parecernos en el siglo XXI:

  1. Carrer de la Tapineria. Los “tapins”, chapines en castellano, eran unos peculiares zapatos de seda con suela de corcho de unos cuatro dedos de altura que utilizaron las mujeres a partir del siglo XVI. (En la foto: Códice de trajes, siglo XVI. © Biblioteca Nacional de España)
    Estuvieron muy de moda en su época, por eso debió haber un gran número de artesanos dedicados a la fabricación de chapines. Se ubicaron en la que, desde época musulmana fue la zona comercial de Valencia, junto a la que ahora conocemos como plaza Redonda. Allí anteriormente se encontraba el matadero de la ciudad.
  2. Carrer de la Blanqueria. El oficio de los blanqueros consistía en adobar las pieles de los animales después de haber eliminado el pelo o la lana, para transformarlas en materiales utilizables para confeccionar calzado, vestidos, marroquinería o tapices. El fuerte olor de los cueros les obligaba a estar a las afueras de la ciudad.
  3. Carrer dels Assaonadors. Los zurradores recibían de los blanqueros las pieles o cueros “en blanco”, es decir, sólo tratadas con una sustancia astringente vegetal y les aplicaban toda una serie de operaciones de acabado para dejar las pieles listas para la confección. Esta dependencia entre el trabajo de blanqueros y zurradores les llevó a tener numerosos conflictos.
  1. Carrer dels Aluders. En el siglo XV ya existía en Valencia el gremio de los curtidores de pieles. Estos se vinculaban sobre todo al gremio de los guanteros o al de los fabricantes de pergaminos, a quienes proveían de materia prima.
  1. Carrer dels Abaixadors. Los tundidores estaban vinculados al trabajo de la lana. Eran los encargados de recortar por igual los pelos de los paños de lana. Para ello usaban unas tijeras muy grandes de punta redonda.
  1. Carrer dels Soguers. Eran los fabricantes de sogas, maromas y cuerdas de todo tipo. Para trenzar las largas cuerdas, los sogueros necesitaban un espacio grande y parece ser que en Valencia contaban con un huerto en el barrio del Carmen.
  1. Carrer dels Traginers. La función de los arrieros era la de transportar mercancías de un sitio a otro. Solían valerse de caballos, burros o bueyes para ello. En la época medieval tenían un papel fundamental pues servían de elemento de relación entre nucleos de población que solían estar muy alejados, así que a veces, además de transportar productos, transportaban noticias.

Esta última, la calle Traginers no está en el centro de Valencia, sino en el polígono Vara de Quart, junto a la calle de los Gremios, la de Argenters, la de Llanterners, Velluters, Escudellers… y algunas otras que hacen referencia a ese pasado que hoy parece que queremos volver a recuperar en el que la artesanía era un valor, y el comercio era de proximidad.

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