Cinco mansiones burguesas que sobreviven -y sorprenden- en plena ciudad de Valencia

El_palacete_de_Burgos

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En valencia escasean los chalets burgueses, esos de aspiraciones palaciegas con torrecilla,
miradores y jardín. Los que sobrevivieron al tiempo y a la presión del crecimiento urbano y la especulación son hoy vestigios de una opulencia pasada.

En algunos casos, restos tristes –por su estado precario de conservación- de un modo de vida excepcional en Valencia que emulaba el de las familias adineradas de otras capitales europeas menos abigarradas que la nuestra.
En otros lugares el tiempo fue menos voraz. Aquí, los pocos que sobrevivieron se convirtieron son pequeñas reliquias que vale la pena visitar.

En entradas anteriores hemos hablado del Jardín de Monforte y de la Casa-Museo de Benlliure. También de los chalés de los periodistas, una versión quizá más “humilde” pero no menos interesante, de estos palacetes.

No son los únicos ejemplos. A continuación recogemos algunos de los chalés urbanos que le ganaron la partida –o lo intentan- a la piqueta.

– Palauet d’Ayora: escapó in extremis de la ruina, fue discoteca y escuela infantil. La casa de recreo del comerciante José Ayora, con su jardín de 17.000 metros cuadrados, se construyó hace más de un siglo junto al camino del Grao, en un lugar tranquilo a mitad camino entre el centro de la ciudad y la playa. El arquitecto Pelegrín Mustieles, autor también del Palacio Pescara, actual sede de Bankinter en la Calle Pintor Sorolla, diseñó el edificio, concluido en 1900, en un estilo modernista ecléctico. Hoy, restaurada, se emplea como espacio sociocultural.

– Casa del Médico: quizá la mansión romántica más emblemática de Valencia, en la que muchos nos hemos imaginado observando el ajetreo de la ciudad desde sus miradores. Si para ver el Palauet d’Ayora hay que ir hasta él, la Casa del Médico o Palacete Burgos, sale a nuestro encuentro cada vez que emprendemos camino del mar por la Avenida del Puerto. La obra, diseñada por el arquitecto Francisco Javier Goerlich para María Burgos Romero, fue terminada en 1922. Hasta hace pocos años, el edificio, en buen estado de conservación, estuvo habitado.

– Casino del americano: apenas una sombra de lo que fue, el Casino del Americano, se encuentra junto al parque de Benicalap, en lo que un día fue una enorme parcela en plena huerta de Valencia. Recibe este nombre porque sus promotores y primeros propietarios fueron Joaquín Megía, un militar retornado de Cuba, y su esposa, Mercedes González- Larrinaga, descendiente de una familia que se enriqueció con la caña de azúcar en la isla caribeña. La suntuosa casa de recreo se edificó en 1869. Durante más de 100 años fue cambiando de manos y hoy languidece –el jardín lleno de maleza, las palmeras descabezadas y los ventanales tapiados- a escasos metros de la Ronda Norte.

– Palauet de l’Empalme: muy cerca del Casino del Americano, ya en el término municipal de Burjassot, otro ejemplo de casa de recreo y de ruina. También conocido como palacete de Garín, por su último propietario, o chalet del Rosal. De principios del siglo XX, hay quien lo ha descrito como “gótico neomanuelino”, en referencia al estilo historicista portugués de finales del siglo XIX y XX. Uno de los laterales está completamente hundido, pero, la torre se yergue aún desafiante frente a las fincas de más de 10 pisos de reciente construcción.

– Chalet Panach: fuera de la ciudad, pero a la vez dentro de ella. Esa era una de las premisas de las segundas residencias burguesas. Y Benimàmet la cumplía al pie de la letra. La familia de ópticos Gil Panach lo sabía bien y por eso, a finales del siglo XIX, se hicieron construir su chalet, rodeado de 6.000 metros cuadrados de arboleda, en esta pedanía de Valencia. Hoy su palacete es la biblioteca Teodoro Llorente y su jardín, un parque.

Otros chalets burgueses siguen poblando las calles de Valencia.
La reconstruida Casa-Museo de Blasco Ibáñez en la Malvarrosa –y otras mansiones junto al mar- o los palacetes burgueses de Torrent, Godella, Meliana o Rocafort bien podrían formar parte de esta lista y quizá ocuparán futuras entradas de este blog.
Si conocéis más ejemplos de este tipo de viviendas, os animamos a que los compartáis con nosotros. Nuestra “selección” no pretende ser exhaustiva, sino una invitación a visitarlos, mirarlos y redescubrirlos.

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